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“400 ISO” por Spok Brillor en Galería Kreisler

“400 ISO” por Spok Brillor en Galería Kreisler

maniobra de simulación

  • Autor: admin
  • Fecha de Publicación: Sep 17, 2017
  • Categoría:
  • Dirección: (Hermosilla 8, Madrid)

Hasta el 3 de octubre

Primera exposición individual de Spok Brillor, en la Galería Kreisler de Madrid.

Con “400 ISO”, Spok Brillor llega a la Galería Kreisler- tras una trayectoria que comienza en los años 90, en los que ser convirtió en uno de los máximos referentes de la escena del graffiti nacional; y que a día de hoy, tras muchos metros de pared pintados a sus espaldas, compatibiliza con trabajos de galería y nuevos soportes.

“Mi obra es fruto de una agitada trayectoria, un poliedro de múltiples aristas. A menudo hago uso del lenguaje figurativo, otras del abstracto; pero siempre manteniendo lo fantástico, el humor y la ironía. Tanto mis murales como mis pinturas son producto de un diálogo interno con el espacio urbano y la nostalgia por el graffiti primigenio”, comenta el propio Spok.

Spok Brillor (Madrid, 1978), como todo buen pintor, es también un buen mentiroso, ya que toda pintura se basa en una maniobra de simulación: ocultar la verdad mostrando lo falso. Estas estrategias que revuelven conceptos tales como representación, realidad, documento o ficción están también presentes en la práctica fotográfica, especialmente en el incesable flujo de imágenes digitales que definen nuestro presente. La democratización de la fotografía ha generado una serie de cánones totalmente nuevos en el mundo de la imagen; incluso ha puesto patas arriba los antiguos, aquellos que hundían sus raíces en la pintura como el único lenguaje de representación que se ocupaba de “lo visual”, desde el Paleolítico hasta el nacimiento oficial del daguerrotipo en 1839. Es curioso que unas de las primeras imágenes experimentales tomadas por Louis Daguerre fuera una titulada El taller del artista fechada en 1837.

En la obra de Spok confluyen muchos de estos asuntos, basándose ésta en dos dicotomías perfectamente definidas: Pintura vs. fotografía y taller vs. calle. Su intachable bagaje como escritor de graffiti ha esculpido un lenguaje plástico y conceptual que empuja su obra en múltiples direcciones, pero todas ellas apuntan hacia un lugar común: la ciudad y su erótica oculta. Una metrópolis ficticia y universal que esconde recovecos y experiencias sombrías pero que trata de definirse a través de reflejos y flashes. En todas sus pinturas hay un strip-tease iconográfico que contemplamos con cierta confusión; ya que, a pesar de la ultradefinición de sus obras, existen en ellas un gran porcentaje de ideas veladas, escondidas tras las cegadoras luces de lo artificial. Podríamos decir que su obra cumple las funciones de un espejo, pero a diferencia de esos artilugios que nos devuelven un reflejo fugaz, las imágenes de Spok retienen con alevosía muchas de las propiedades poéticas de la luz, sobre todo aquellas relacionadas con la opacidad y la transparencia.

En la exposición titulada 400 ISO el artista despliega gran parte de las experiencias visuales que supone patear la ciudad con el único objetivo de dejarse seducir por sus espectros, corpóreos e imaginarios; una práctica hedonista en la que el artista es el único confidente de estas “alucinaciones” que la ciudad ofrece, pero que ninguna cámara fotográfica puede captar. Es sólo a través del material pictórico donde podemos apreciar el paisaje como una entidad fantasmagórica, cargada de quimeras y delirios que se escapan del alcance de nuestra retina.

Existe en sus cuadros una idiosincrasia en la que rebotan espejismos propios de la pintura de Johannes Vermeer o Edward Hopper, pero a diferencia de estos, en las escenas y paisajes de Spok se respira un silencio ácido que está a punto de derretirse y huir por algún viscoso respiradero del metro.De una manera u otra los cuadros de Spok son portales hacia un laberinto de espejos, esas superficies caprichosas que nos muestran la realidad según nos conviene pero que si, en un acto de narcisismo, disparamos sobre ellas la luz de nuestro flash la realidad se convertirá en un fantasma, un fantasma a través del cual sólo su pintura nos incita a caminar.

Daniel Muñoz

Galería Kreisler (Hermosilla 8, Madrid)

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